En líneas generales, mí práctica artística toma mi cuerpo y la relación que establezco con el contexto como motivo para la producción. Desde ese lugar y siendo consciente del mismo, desarrollé mi estancia en la Residencia Pastizal. Durante el tiempo que pasé en la Reserva Las Piedras tuve la oportunidad de recorrer el lugar, habitar desde el respeto y enfrentarme a la inmensidad del espacio. En el inicio de mi estancia, tuve muchas dudas e incertidumbres sobre las tareas que allí desarrollaría. Los primeros días fueron de búsqueda, exploración, bocetado e indagación. Sin saber cuales serían los resultados que obtendría, dejé que la experiencia me atravesara. Me dejé llevar.
La única idea previa tenía era la de teñir hilo con tintes naturales.
Lo hice con el siguiente procedimiento:
*- Cortar el hilo en tramos de entre cuatro y cinco metros.
*- Lavar el hilo.
*- Infusionar algún material residual de nuestra estancia en la casa o alguno recolectado en la reserva.
*- Colocar algo de sal para que funcione como mordiente.
*- En este líquido, introducir el hilo mientras hierve. Luego de un tiempo, retirar y colocar en un recipiente.
Dejar macerar durante unas cuantas horas.
*- Retirar el hilo y dejarlo secar.
キー キー Una vez seco, enrollar el mismo en un palito. Etiquetar cada palito con el nombre de la materia prima utilizada para teñir.
En el taller que dictó Rodrigo Tizón, biólogo del INTA, aprendimos sobre la matriz productiva agroecológica nos ayudó a entender el modo de producción del país. Era un día gris y habíamos estado encerrados todo día. Hablábamos sobre biodiversidad, sobre la variedad de especies que viven o habitan en una determinada región y que esto deviene en los colores que observamos. La ventana del living donde estábamos daba a una parte del campo que se encuentra alquilado, allí habían recientemente fumigado con Glifosato, la consecuencia era una gran lonja de terreno de color anaranjado vibrante que contrastaba intensamente con el resto del espacio que movía en la gama de los verdes, marrones y amarillos grisáceos. El contraste era intenso, y hasta antinatural, por lo que Rodrigo sentenció "La naturaleza no tiene colores planos" y la anoté en mi cuaderno. A los días, repasando las notas tomadas y teniendo en cuenta la colección de colores que había realizado mediante teñido, decidí bordar esa frase que me había quedado resonando. En este cartel cada letra la hice con un color diferente.
Finalmente, decidí presentar la pieza que combina la frase bordada y los palitos con hilos que utilicé para bordar.
Interesado en los tintes que podía extraer del territorio, descubrí el poder de teñir que tienen los líquenes adheridos a las piedras. Esto lo hallé frotando una tela contra una piedra cubierta de esta entidad. A partir de esta experiencia reveladora y mediante el ajuste de la técnica, descubrí que para obtener una mejor tintura debía mojar la tela y también para aumentar la intensidad del color froté con otra piedra que estuviera cubierta de líquenes. Así se realizaba un "sandwich": piedra de la montaña con líquen, tela mojada y piedra con liquen con la que frotaba.
¿Se puede representar un paisaje, en ese mismo paisaje con los materiales que están presentes en ese paisaje? este interrogante surge la performance "Esas otras que me atraviesa, que tambièn soy yo y yo soy ellas". En el registro de video se muestra el pico de una montaña al amanecer, en la punta coloco una tela humedecida y la froto con piedras cubiertas de liquen que recojo de ese mismo lugar. Como resultado residual surge una tela teñida mediante el frotado con piedras de la Reserva que remite al pastizal allí presente.