La experiencia en Residencia Pastizal empezó a la mañana siguiente de haber llegado, cuando ya era de día y salimos a caminar hacia las sierras.
No me llevó mucho tiempo notar que en la reserva hay una enorme cantidad de plantas diversas. Incluso caminando en una pequeña porción de suelo se podían encontrar ejemplares de todo tipo, flores pequeñas y de colores brillantes, pastos finos y gruesos, frescos y secos.
El tiempo siguiente consistió en caminar y detenerse. Detenerse a escuchar, detenerse a preguntar, detenerse a mirar. Detenerse a registrar. Detenerse.
Hace un tiempo que vengo investigando materiales basados en el entorno. Este ecosistema fue un hallazgo nuevo para mí, que despertó mucha curiosidad y, sobre todo, entusiasmo para descubrir desde la acción, sin presuponer ni buscar un resultado exacto, más bien disfrutando de un proceso orgánico.
Recibir talleres de formación que provienen de distintos campos fue una experiencia grata y muy enriquecedora. El arte como práctica humana ya no puede verse disociado de la relación con la naturaleza, y ese es uno de los aspectos más valiosos de Residencia Pastizal.
De cada charla o actividad aprendí y pude tomar cosas que transformaron mi proceso durante la residencia y también después de ella.
De la primera charla que tuvimos con Rodrigo Tizón, me resonó pensar a la agroecología desde la transición, como un proceso progresivo y lento, porque considero que es necesario repensar los tiempos (y los espacios) para los procesos creativos y proyectuales. El taller de Ilustración de Gabriel Baloriani habilitó la observación en profundidad en el mejor escenario natural. Y la charla que tuvimos sobre especies exóticas invasoras con las biólogas Cristina Sanhueza y Yannina Cuevas, le dio un marco muy interesante a lo que fue mi proceso en la residencia.
En el transcurso de los días, mi atención se corrió de las especies nativas a las exóticas.
Antes de llegar a la reserva, mi experiencia trabajando con materiales del entorno había sido más que nada reciclando desechos orgánicos de la producción agrícola.
Un día me encontré en las sierras, extrayendo mi propia materia prima del suelo, debajo de un cedro, prestando atención a aquellas exóticas invasoras que nadie busca, nadie desea, pero están allí y forman parte del paisaje.
Me di cuenta que se comenzaba a dibujar un gran rasgo de la obra que estaba gestando, el trabajar con la consecuencia involuntaria de un ciclo primero, que se volvería parte de otro con un nuevo sentido.
Lo interesante de trabajar con biomateriales basados en el territorio es que la materia prima varía de acuerdo a lo que encontramos en el entorno.
En un principio, me atrajo la idea de tomar a las plantas para darles color o generar texturas visuales y táctiles en las muestras. Dediqué una parte del proceso a eso.
Preparar y cocinar biomateriales es casi un proceso alquímico. Tratar la materia prima, aglutinar, cocinar la mezcla y variar la forma de cada pieza. Cada una de estas es particular y distinta a la otra, por su color, textura, forma, opacidad, tamaño. En la diversidad está la riqueza. Y también en el proceso, incluso más que en el resultado, aunque este también sea bello.
Cada variable, propone un descubrimiento distinto. Por eso el registro es vital. Fui documentando todo lo que sucedió en fotos, en dibujos, en anotaciones y reflexiones.
Nutrir de sentido un proceso deviene en sentido para una obra.
Los procesos de experimentación llevan tiempo y dedicación. Trabajé sin prisa y sin pausa, y me entusiasmaba la idea de mostrar mi mesa de trabajo, sobre la que me sentaba cada día a descubrir nuevas posibilidades para el material.
Esta decisión habilitó a que en el open studio muchas personas se acerquen a preguntar ¿qué es esto? ¿para qué se usa? ¿con qué está hecho?. Así me di cuenta que armar esta instalación había sido una decisión muy acertada, que me permitió conversar mucho sobre este tema, nuevo para la mayoría de las personas que lo vieron.
No se trató de una obra terminada. Más bien del retrato de un proceso más complejo, que ya no tenía que ver sólo con la creación de un material, sino que ese material era la consecuencia de un grupo de acciones, charlas e intercambios con otros actores, en otros espacios.